martes, 25 de octubre de 2016

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La Tecnología introdujo una serie de nuevos conceptos a la sala de clases

. BYOD, Moocs y Aulas Invertidas. Parecen palabras sin mayor sentido, pero en realidad aluden a estrategias que usan lo digital en beneficio del aprendizaje

                Antes de empezar el segundo trimestre del magíster en Administración de Empresas que cursa, Javier (28) descargó más de 20 informes al iPad que la universidad le entregó cuando firmó su matrícula. Para el curso de Finanzas de Emprendimiento, se pide que los estudiantes lleguen con algunos textos leídos antes de cada clase: en la sala solo se discute eso que cada alumno repasa antes de reunirse con el profesor.

                “Nos dedicamos a hacer análisis de las cosas que antes suben a la web en formato PDF. En ramos como Marketing, a estos textos también se suman videos y gráficas interactivas”, comenta.

                La técnica de pedir a los estudiantes que se preparen leyendo o mirando videos antes de una clase se conoce como Aula Invertida. Su objetivo es que los alumnos estudien parte del contenido formal de manera previa, y así la clase se transforma en una instancia de discusión; no una donde el profesor dicta y el resto solo copia lo que plantes.

                “Es una forma de entender el concepto de aprender como una actividad, no un lugar”, explicó Ricardo Santos durante el Cisco Education Summit 2016, seminario en el que la empresa de telecomunicaciones expuso sobre cómo la tecnología hoy es parte de la educación.

                Como especialista en desarrollo de la empresa, durante su exposición Santos También habló del concepto BYOD (siglas de Bring Your Own Device, que en español significa “trae tu propio dispositivo”) y el Campus Digital.

                El primer término alude a la idea de que cada estudiante lleve sus propios computadores o tabletas al colegio o universidad. Su propósito es que el alumno sienta mayor responsabilidad en su cuidado, siendo los dispositivos menos propensos a virus, porque habría control sobre las páginas web que cada uno visita. En países donde el uso de la nube no es común, llevar el computador también es útil para trasladar a la casa lo que se trabajó en clases.

                Por su parte, el concepto de Campus Digital alude a “la idea de una ciudad inteligente llevada a contexto universitario. Es decir, contar con alternativas como transporte o iluminación sustentable”, indicó Santos. En este sentido, la tecnología ha ayudado a la creación de edificios verdes o de sistemas para cosechar y almacenar agua de lluvia.

Sacar Provecho

                Otros términos que la tecnología ha vuelto parte de la educación son la Gamificación y los Moocs. Por Gamificación se entiende convertir el aprendizaje en un juego (game) – enseñar conceptos básicos de codificación a través de un programa de computador, por ejemplo-, mientras que los Moocs (acrónico de Massive Open Online Courses, o cursos en línea masivos y abiertos) aluden a clases en línea, en su mayoría gratuitas y abiertas a cualquier persona con una conexión relativamente constante a internet.

                “En general, estos son conceptos que describen distintas acciones y estrategias destinadas a sacar provecho de las tecnologías digitales disponibles en las escuelas y la sociedad en beneficio del aprendizaje”, comenta Eugenio Severin, especialista en tecnologías educativas y director ejecutivo de “Tu clase, tu país”, organización dedicada al fomento del desarrollo profesional docente.

                “Además de los señalados, creo que se puede agregar la iniciativa Uno-a-uno, destinada a entregar un computador a cada estudiante y docente. En América Latina lo lidera Uruguay, con el plan Ceibal, seguido por Argentina, Colombia, Venezuela, Brasil, Perú, Nicaragua, Honduras y otros, incluido Chile”.

                La tendencia de hoy “es generar actividades no rutinaria y más interactivas”, concluye Santos. Las tecnologías digitales han cambiado no solo el panorama y el contexto en el que ocurre el proceso educativo, sino que los intereses y expectativas mismas de los estudiantes”, agrega Severin.

Fuente: El Mercurio