miércoles, 13 de julio de 2016

ARTÍCULO


Visual thinking, Design thinking, Art thinking, Thinking-based learning, Visible thinking….


Y, ¿por qué es tan importante pensar?

Una de las razones que también se han puesto sobre la mesa estos días y que destaca el papel fundamental del pensamiento es la “no certeza” de nada. El hecho de que no sepamos qué sucederá en el futuro porque los avances son instantáneos, porque todo cambia a la velocidad de la luz hace difícil el papel de la escuela como proveedora de conocimientos.
Ya no es así. Ahora la escuela debe ofrecer competencias, no solo contenidos. Para lograr esas competencias debe comenzar por la primera de todas ellas: Aprender a aprender. Y para conseguir esta, el pensamiento se configura como el origen.
Volvamos a la mítica frase de Sócrates:
“La educación es el encendido de una llama, no el llenado de un recipiente.”
 ¿Porque hablamos de tantos tipos de pensamiento?
Realmente todos ellos están orientados hacia la parte más directa del aprendizaje, la que entra por los ojos, directa al cerebro. Y todo ello viene relacionado porque sabemos más sobre cómo funciona nuestro cerebro y para complementar esa faceta puramente física tenemos que añadirle ese toque reflexivo tan humano como es el “pensar”.
Los hechos son tales desde el momento en que han sido pensados.
Os daré una breve indicación de cada uno de ellos para buscar sus puntos comunes y analizar sus beneficios en el aula.
Por un lado el visual thinking, el pensamiento visual, que trata en mayor medida de la manera en que se ve el mundo y cómo lo interpretas y representas.  Tendría su relación con las inteligencias múltiples y los estilos de aprendizaje pero, como ellas, no es algo cerrado a nadie, se puede entrenar y mejora sensiblemente los procesos y las respuestas o productos. Las imágenes son algo natural que entendemos fácilmente desde que nacemos, es la ruta más directa hacia el aprendizaje del entorno. ¿Alguien no reconoce los animales de las cuevas de Altamira?
De otro lado el design thinking, aquel que nos lleva al desarrollo de un proceso con unas pautas bien delimitadas: empatizar (proceso que incluye observar y comprender la necesidad), definir, idear y planificar, producir o prototipar e iterar hasta lograr un resultado óptimo que se pueda implementar.
El thinking-based learning es aquel que acerca a la realidad del aula un procedimiento de pensamiento. ¿Cómo? estableciendo rutinas y abriendo la posibilidad al discurso dialógico en el aula. ¿Qué está pasando? ¿Por qué está pasando? ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo podemos solucionarlo?
El Visible Thinking, aquel que establece esos patrones o rutinas de pensamiento. Pueden ser muy variadas: dirigidas a un proceso de investigación, a la justificación de algo, a la exploración, ...
Finalmente, el Art thinking, pretende esa fusión entre el pensamiento, el currículo y el arte.
Beneficios que nos reporta directamente en el aula:
  • Presentar ideas de manera clara es parte del desarrollo de la competencia comunicativa. Surge si has reflexionado a través de rutinas de pensamiento para definir un problema con la combinación de las opiniones vertidas por el grupo y se materializa en un visual thinking que hace de prototipo. El producto final incluso podría encuadrarse dentro del art thinking.
  • El feedback que surge en el grupo como resultado de poner en práctica esa reflexión, en primer lugar a nivel individual para comenzar con una base de conocimientos previos; y en segundo lugar, pasando por la puesta en común a nivel grupal que permita identificar aquellos elementos comunes y no comunes que revertirán en un nuevo conocimiento pensado.
  • Establecer patrones de cualquier índole nos llevan a interpretar y a comunicar. Por un lado, análisis de un elemento, por otro, concreción y difusión de ideas. Los conceptos de atención, organización y producción dejan claro que pensar resulta eficiente.
  • El desarrollo de habilidades propias de este siglo: la creatividad a nivel colectivo, generando ideas que den solución a problemas, el pensamiento crítico como respuesta a ese dialogismo estableciendo bases, patrones con intenciones de comunicar y solucionar, de nuevo, problemas planteados.
  • El artful thinking propone la mirada hacia la "big picture" contemplar la experiencia en su conjunto para luego conocer cómo se ha llegado hasta ella y hablarlo, pensarlo y repensarlo de nuevo.
  • Enseñar a partir del pensamiento requiere que el proceso de enseñanza-aprendizaje esté totalmente centrado en el estudiante. No es cómo enseñamos es cómo van a aprender.
Tras esta pequeña introducción en las habilidades del pensamiento ha llegado el momento de pensar bien las cosas.
Autor: Clara Cordero Balcázar
Fuente: ineverycrea